y como de un arcón recién abierto van apareciendo formas e imágenes perdidas en el tiempo.
Hoy, 29 de mayo, Mariano cumpliría 59 y, quizás, lo hubiera llamado para saludarlo, o le hubiera escrito, o tomaríamos un café él, su Giulia y yo... pero llueve en Buenos Aires, Mariano ya no está, me tomaré un café con Giulia un día de éstos, y entre las gotas que caen por el cristal de mi ventana pasan las imágenes borrosas del tiempo, mientras algún pájaro cierra la tarde cantando desde las ramas ya raleadas de mi tilo.
No quiero que esto se parezca a la tristeza, pero los enormes huecos que las ausencias van dejando se llenan de dolor primero y luego, como los poros de una piedra expuesta eternamente a la intemperie, van guardando en su interior el polvo de los vientos, el agua que se seca y deja una resaca endurecida y así, de tiempo saturados, se van sellando en el mismo contorno de la piedra y la conforman y ese dolor y esas ausencias pasan a ser la vida misma con su crisol de sueños y esperanzas y partidas y promesas y adioses y distancias...

1 comentario:
te quiero, Lisss.
Giulia
Publicar un comentario