jueves, 2 de septiembre de 2010

llueve...


2 comentarios:

Unknown dijo...

Hola Lily,
soy el Negro, o Don Lucho como me bautizo Xande, o el Fogonero como me llamó el resto de los Mitroperos que llegó hasta Piriápolis, ¿te acuerdas?
Si, yo también siento hoy nostalgia, pero no sólo hoy, nostalgias por ese pequeño rincón del mundo que nos acogió cuando no teníamos a donde ir y nos dió cariño, nos dió un lugar de vida y lugar para estudiar, sin pedir nada a cambio. ¿Cómo no extrañar aquello? Quisiera llegar de nuevo a tu "Whng.mAWC", allí en la Margaretten Str. y sentarme en aquel sillón que estaba en un rincón, bajo esa muro que era techo subiendo oblicuo. Quisiera sentarme de nuevo allí, escuchando a Les Luttiers, riendo con su humor y gozando con nuestro idioma. Quisiera llegar de nuevo a ese departamento y ayudarte a hacer esos spagettis con espinaca que cocinabas, recordan la receta de tu vieja y que sabían divinos. Me gustaría verte de nuevo cantando, riendo, con tus hermosos ojos irradiando esa alegría que nos permitía el hecho de ser tan jóvenes y el saber que nos preparábamos para un retorno en que tendríamos tanto que hacer ayudando a reconstruir nuestros terruños despues de la victoria, de esa victoria que no teníamos dudas que vendría.
Te escribo para decirte que sigo creyendo en ese triunfo, y que se que tú también crees en él, porque el amor que abrigas en tu corazón para tus hijas, para el Ramos, para tu nietecita y para todos los gurises que van a venir, no nos da otra alternativa, que seguir trabajando para acercar ese mañana al que nunca renunciaremos; porque ayer, hubo otros seres que lo dieron todo y con ello hicieron posible que allá por los 70, cuando el infierno abrió sucursales en nuestros paisitos, tuviéramos un rincon para vivir, estudiar, amar y ser felices. Das darf man nicht vegessen!. Vorwärts und nicht vergessen!.
Un beso grande, con el cariño de siempre.
El Negro

Unknown dijo...

Gracias, Negrito, por tus palabras... estas cosas de la tecnología y sus vericuetos, ¿puedes creer que recién encuentro tu comentario? Más de un año después.
Y aún tan vigente.
Te quiero mucho, Fogonero!